Descripción general de las tasas globales de depósito fijo y depósito a plazo (2026)

En 2026, las tasas de los depósitos a plazo seguirán reflejando la combinación de política monetaria, inflación, competencia bancaria y percepción de riesgo en cada país. Comprender cómo estos factores se relacionan entre sí ayuda a interpretar por qué una misma cantidad de ahorro recibe remuneraciones tan distintas según la región, el banco y el plazo elegido.

Descripción general de las tasas globales de depósito fijo y depósito a plazo (2026)

La remuneración de un depósito fijo o depósito a plazo nunca es aleatoria: sintetiza la visión del sistema financiero sobre el valor del dinero hoy frente al futuro. De cara a 2026, las diferencias entre países, monedas y entidades seguirán siendo notables, pero pueden entenderse a partir de unos pocos factores clave: la política de los bancos centrales, las tendencias de inflación, la liquidez global, la competencia bancaria, la credibilidad percibida de cada entidad y, por último, las propias necesidades de liquidez de cada ahorrador.

Política de tasas de interés del banco central

La política de tasas de interés del Banco Central es el punto de partida de casi cualquier estructura de remuneración para depósitos a plazo. Cuando un banco central mantiene una tasa de referencia alta para combatir la inflación, los bancos comerciales necesitan ofrecer intereses más elevados para captar fondos, ya que compiten con otros activos de renta fija ligados a esa tasa oficial.

Tras los fuertes ciclos de subidas de tipos entre 2022 y 2024 en muchas economías, algunos bancos centrales han comenzado a estabilizar o moderar sus tasas. En 2026, el nivel de los depósitos a plazo en cada país dependerá de si la prioridad sigue siendo contener la inflación o apoyar el crecimiento. En economías donde los bancos centrales puedan recortar gradualmente sus tasas, es probable que las remuneraciones de los depósitos fijos tiendan a moderarse, mientras que en países con inflación persistente las tasas oficiales, y por tanto los intereses de los depósitos, podrían mantenerse relativamente altos.

Tendencias de inflación y su impacto

Las tendencias de inflación determinan el valor real del rendimiento de un depósito. Una tasa nominal del 5 % puede resultar atractiva o insuficiente dependiendo de si la inflación se sitúa en el 2 % o en el 8 %. Por eso, los bancos ajustan las tasas ofrecidas para depósitos a plazo según las expectativas de inflación a uno, dos o más años vista.

Si en 2026 la inflación global continúa moderándose respecto a los picos de principios de la década, es posible que los depositantes vean cómo las tasas nominales se reducen en muchos mercados, pero el rendimiento real (descontada la inflación) mejore o al menos se estabilice. En cambio, en economías con presiones inflacionarias persistentes o con fuerte depreciación de la moneda, los depósitos fijos pueden ofrecer tasas aparentemente muy altas, que en realidad solo compensan el riesgo de pérdida de poder adquisitivo.

Liquidez global y competencia bancaria

La liquidez global y la competencia bancaria también influyen de forma directa en la remuneración de los depósitos. En periodos en los que abunda la liquidez y existen alternativas de inversión muy seguras y bien remuneradas (como letras del tesoro o fondos monetarios), los bancos se ven obligados a mejorar las condiciones de sus depósitos a plazo si quieren seguir siendo competitivos.

En 2026, la oferta de productos alternativos en plataformas digitales, neobancos y gestoras de activos seguirá presionando a las entidades tradicionales. Cuanto mayor sea la competencia en su área, más probable será encontrar diferencias significativas entre bancos por la misma combinación de plazo y moneda. Además, instituciones con necesidades puntuales de financiación mayorista pueden lanzar campañas de depósitos con tasas muy superiores a la media para captar liquidez rápidamente, lo que introduce picos temporales de remuneración.

Credibilidad bancaria y riesgo percibido

La credibilidad bancaria condiciona la prima que un banco debe pagar para atraer depósitos. Entidades percibidas como muy sólidas y bien reguladas, en países con sistemas de garantía de depósitos robustos, suelen ofrecer tasas algo más bajas que bancos pequeños o con un historial de riesgo más elevado. El ahorrador, en la práctica, cobra un extra por asumir un riesgo adicional, aunque este no siempre sea evidente.

Los límites de los fondos de garantía de depósitos, la calificación crediticia del país y del propio banco, así como los antecedentes de crisis bancarias recientes, influyen en este diferencial. En algunos mercados emergentes, no es extraño ver depósitos a plazo con tasas de dos dígitos, pero también un mayor riesgo de inflación descontrolada, devaluaciones de la moneda o inestabilidad financiera. En 2026, los diferenciales de tasas entre bancos dentro de un mismo país seguirán reflejando esta combinación de solidez percibida y necesidades de captar liquidez.

Sus necesidades de liquidez y elección de plazo

Las tasas de los depósitos a plazo en 2026 también se entenderán mejor si se relacionan con sus necesidades de liquidez personales o empresariales. Cuanto más tiempo esté dispuesto a inmovilizar el dinero, más margen tendrá el banco para ofrecer una prima de rentabilidad. Sin embargo, en entornos en los que el mercado espera bajadas de tipos oficiales, las curvas de depósitos pueden aplanarse e incluso ofrecer tasas similares para plazos de 3, 6 y 12 meses.

En términos generales, a finales de 2024 y principios de 2025 muchos bancos ofrecían para depósitos a 12 meses tasas aproximadas del 1,5–3 % en la zona del euro, del 3–5 % en dólares estadounidenses y del 2–4 % en libras esterlinas, con variaciones importantes según el país y el perfil de riesgo de cada entidad. Estas referencias sirven como guía para entender qué rangos podrían considerarse razonables en 2026, siempre sujetos a cambios en la política monetaria y en la inflación.


Producto/Servicio Proveedor Estimación de tasa (orientativa)
Depósito a plazo 12 meses en EUR Banco Santander (España) 1,5–3,0 % TIN anual, mínimo aprox. 1.000 €
Depósito a plazo 12 meses en USD Bank of America (EE. UU.) 3,0–4,5 % APY, mínimos desde aprox. 1.000 USD
Depósito a plazo 12 meses en GBP HSBC UK 3,5–5,0 % AER, mínimo aprox. 2.000 GBP
Certificado de depósito 12 meses (CD) JPMorgan Chase (EE. UU.) 3,0–4,5 % APY, mínimos desde aprox. 1.000 USD
Depósito a plazo 12 meses en SGD DBS Bank (Singapur) 2,0–3,5 % anual, mínimos desde aprox. 1.000 SGD

Los precios, tasas o estimaciones de costes mencionados en este artículo se basan en la información más reciente disponible, pero pueden cambiar con el tiempo. Se recomienda realizar una investigación independiente antes de tomar decisiones financieras.


Estas cifras son rangos aproximados, tomados de ofertas habituales de mercado que pueden variar con rapidez y que cambian según el canal (oficina, web o app), el importe y el perfil del cliente. Para decidir qué combinación de plazo y tasa encaja mejor con sus necesidades de liquidez, es habitual comparar no solo el porcentaje ofrecido, sino también si existen penalizaciones por cancelación anticipada, renovación automática o requisitos adicionales como domiciliar ingresos o contratar otros productos.

Al evaluar las tasas de los depósitos fijos y a plazo en 2026, resulta útil considerar simultáneamente el contexto macroeconómico y la situación específica de cada banco. Las decisiones de los bancos centrales sobre tipos de interés, la evolución de la inflación, la abundancia o escasez de liquidez en los mercados, la competencia entre entidades y la credibilidad percibida de cada institución se combinan para formar la oferta final que ve el ahorrador. Comprender estos elementos permite interpretar con mayor claridad las diferencias entre países, monedas y plazos, y situar las oportunidades de ahorro de 2026 dentro de un marco financiero global coherente.